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VISITAS AL NUEVO MUNDO

февраля 3, 2026 13:07 , by Débora Nunes - 0no comments yet | No one following this article yet.
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Círculo de partilha em chambalabamba

Débora Nunes y Emerson Sales

(Los autores son una pareja de docentes universitarios brasileños, investigadores de alternativas al colapso ambiental, que vienen visitando comunidades alternativas a la sociedad que produce dicho colapso tales como eco-villas, comunidades intencionales, pueblos indígenas, lugares regenerativos, ecolugares donde se practica la regeneración ambiental y un modo de vida orientado al decrecimiento).

De regreso a casa, venimos a agradecer profundamente a los laboratorios de la nueva humanidad que estamos conociendo en este proyecto “Visitando el Nuevo Mundo”. Hemos visto efectivamente una miríada de innovaciones en la vida cotidiana que señalan otra perspectiva de sociedad: comunitaria, ecológica, igualitaria, democrática y más conectada con lo sagrado. En este texto hablaremos brevemente de estas innovaciones observadas en casi cincuenta ecolugares que conocimos en cerca de veinte países. Sentimos la necesidad de agradecer el coraje que llevó a estas personas inspiradas a crear y dar continuidad a los sueños que permitieron la existencia de estos lugares. Personas inquietas y valientes que, durante años o décadas, decidieron que podían crear una nueva sociedad a escala demostrativa y se dedican a ello persistentemente. ¡Gratitud por la esperanza que ustedes esparcen!

Estas personas provienen del análisis crítico del mundo tal como es, de la reclamación, y decidieron construir, como sugirió Mahatma Gandhi, aquello que querían ver en el mundo. Asumir la responsabilidad, arremangarse y hacer con las propias manos es una actitud de madurez poco frecuente en este mundo adolescente, donde la responsabilidad de cambiar siempre se exige a los otros. Asumir la construcción colectiva de los sueños es otra elección rara frente a la sociedad del “cada quien por sí”, de la búsqueda del éxito individual, en la cual las personas tienen cada vez más dificultades para convivir en familia, en pareja, en grupo. Las comunidades que visitamos van cotidianamente a contracorriente del consumismo, de la competencia, de la concentración de poder y de la alienación, y por ello son admirables.

Estas experiencias contrastan frontalmente con la postura de quienes critican al “sistema”, a las élites, a la vida tal como es, pero se mantienen acomodadas a la situación, como si nada pudieran hacer, ni siquiera en su universo personal y familiar. El mundo se está desmoronando en muchos frentes, pero la mayoría continúa viviendo de viejos modos, totalmente inadecuados para la sanación necesaria. También hay quienes critican y se comprometen en la lucha política contra aquello con lo que no están de acuerdo, y esas personas son valiosas. Pero aquellas que estamos conociendo a lo largo de este proyecto van más allá: sienten en sus entrañas el llamado a construir lo nuevo, llevan en sí una energía diferente, son semillas sagradas que brotan y ofrecen un futuro mejor para toda la humanidad.

Al conocer tantas iniciativas de diverso tipo que quedaron por el camino, desistiendo ante la hercúlea tarea que se propusieron —hacer el mundo mejor aquí y ahora—, percibimos la persistencia de quienes continúan construyendo el sueño como un acto de coraje heroico. Persistir exige honestidad y una profunda humildad para enfrentar errores y fracasos sin negarlos, buscando corregirlos. Al mismo tiempo, persistir requiere una inmensa confianza, en uno mismo y en la comunidad, para afrontar presiones externas e internas sin desistir. Vivir esta paradoja de humildad/ autoconfianza no es fácil ni común; es prueba de un gran valor personal. Venimos aquí a reforzar nuestro profundo agradecimiento por exponerse, muchas veces a lo largo de toda una vida, con el corazón abierto, al desafío de cuestionarse cotidianamente sobre el sueño que están construyendo, reinventarse y seguir intentando.

Algo que se destaca en las experiencias que conocimos es la autenticidad. En contraste con el viejo mundo, que valora tanto el éxito al punto de falsificar grandes logros, exhibir sonrisas falsas, incorporar uñas y pestañas postizas, cabellos negros artificiales, mostrar músculos desproporcionados y alegrías fingidas, la honestidad de ustedes es un bálsamo. En cada conversación profunda que tuvimos, en cada entrevista que realizamos, sentíamos la autenticidad y podíamos comprobar a nuestro alrededor la veracidad de lo que nos contaban. La honestidad de las comunidades en la construcción de sus sueños estaba siempre a la altura de los impulsos que dieron origen a estos lugares: vivir sin fingimientos, mirarse con coraje a sí mismos evitando las máscaras tan cómodas. Y un deseo continuo de caminar más para ajustar, acertar, mejorar. En contraste con el mundo fake o falso que nos rodea, las realizaciones de ustedes adquieren una estatura aún mayor.

Un agradecimiento particular debe hacerse por los avances en las prácticas democráticas en la vida cotidiana. Hay mucha invención, mucho ensayo y error en este campo, en una profusión de experimentos en la cual la sociocracia se destaca. Mientras en el mundo que se pretende democrático la política sucumbe al poder del dinero, los gobiernos se pierden en un inmediatismo electoralista y las convicciones democráticas se erosionan en el resentimiento y la xenofobia, las comunidades que visitamos se comprometen con una democracia vibrante e inclusiva. Ustedes avanzan en el estudio de otras formas de desigualdad que dificultan el reparto del poder, más allá de las más comunes —la económica y la educativa—, y se preguntan: ¿el género otorga privilegios?, ¿la edad?, ¿la nacionalidad?, ¿la capacidad de expresarse oralmente? Fuentes más sutiles de desigualdad que se busca combatir para que el poder y la responsabilidad caminen juntos y el poder sea un servicio, mucho más que un privilegio.

Para nosotros, ustedes están construyendo la democracia participativa del mañana: competente, eficaz, inclusiva, e inspiran nuevas comunidades y ciudades que asumen el desafío de la participación ciudadana. Vimos que muchas veces este tema también es fuente de frustraciones, de sentimiento de impotencia frente a las incompetencias colectivas y personales, pero observen: una democracia sana es una ambición muy grande y una realización aún pendiente en la historia humana. Es necesario que el tiempo alcance su estatura, que las generaciones se sucedan en un perfeccionamiento continuo para que se llegue a un estadio en el que las personas se sientan realmente satisfechas con la democracia que experimentan. Hay milenios de vida autoritaria por superar, tantos obstáculos a la igualdad de poder, tantas heridas por sanar… Ustedes ya hacen lo que está a su alcance.

Este texto fue motivado por el deseo de agradecer y de relatar brevemente algo de lo que vimos, pero también por la observación reiterada de que, cuando ustedes cotejaban el proyecto original de la comunidad con la realidad vivida, siempre aparecía cierta decepción. Frente al avance de ideologías retrógradas, de proyectos abusivos contra la civilidad que representa la extrema derecha, celebrar las comunidades alternativas es reforzar un campo político humanista y generoso, que honra la tradición de la izquierda. Imaginamos que para ustedes, como dice Eduardo Galeano, la utopía está siempre adelante, es una línea del horizonte hacia la cual se quiere llegar. Y tal vez por estar siempre trabajando, realizando y viendo la línea del deseo un poco más allá, en algunos momentos pueden haber perdido la perspectiva amplia de todo lo que ya se ha alcanzado. Incluso en el caso de experiencias más recientes, la intensidad de la dedicación y las inmensas dificultades enfrentadas pueden hacer que se diluya la dimensión de la celebración. Por eso dijimos por donde pasamos: la realización más bella es la continuidad. Es la persistencia en el sueño que da esperanzas concretas; es ella la que muestra el camino.

Por todo ello proponemos ver a las comunidades intencionales más que nunca como laboratorios de investigación. ¿Cómo se hicieron los grandes descubrimientos que liberaron a la humanidad de dolores físicos y de enfermedades mortales? En laboratorios, donde se buscaba, se persistía, se enfrentaban los errores con coraje y se alimentaba la llama de la esperanza con pequeños avances que, a largo plazo, condujeron a grandes realizaciones. Ustedes son laboratorios que buscan la sanación del corazón y del alma humana. Con mentes saludables y cuerpos sanos, mediante una vida simple y con propósito, hábitos saludables y tratamientos naturales y ancestrales, ustedes van más profundo buscando crear soluciones para los dolores del corazón derivados de las problemáticas relaciones humanas. Para los dolores del alma, buscan restablecer las conexiones con lo Sagrado, más allá de las religiones, que tantas veces se traicionaron a lo largo de la Historia. Sin dogmas, apelan a la ayuda de la Madre Naturaleza, del Misterio, pues saben que negar esta dimensión de la Vida es una necedad de la modernidad.

Podemos dar testimonio, de cara a la gran diversidad que vimos, el espíritu de laboratorio, de investigación práctica, de dejarse ser cobayo del experimento colectivo. Como en los laboratorios, donde con frecuencia las teorías no se confirman plenamente en la práctica, está siempre presente el deseo de reinventarse a cada error, de revisar el punto de vista inicial, de buscar evolucionar junto con el sueño que se está construyendo. Con cada descubrimiento de contradicciones, con cada confrontación de errores, estas comunidades buscaron y buscan ajustar el paso. Con coraje y humildad, ustedes se exponen a discusiones en círculo, en foros, en infinitas formas de confrontarse mutuamente, sabiendo que las otras y los otros son espejos de sus propias contradicciones. Se desnudan, se crispan, sufren, discuten, se perdonan y buscan nuevos arreglos.

Mientras la humanidad inmersa en el viejo mundo —incluso las personas más ricas y educadas— se dedica a señalar a un enemigo externo y se pierde en la última locura de la preparación de la guerra, las comunidades alternativas que visitamos saben que el gran enemigo es interno. O mejor dicho, el gran maestro o maestra que nos hace evolucionar está dentro, y buscan primero en su interior las fuentes de las discordias para encontrar medios de sanación y armonización. En la filosofía holística que estas comunidades nutren, lo que está dentro está fuera, y nuestro único gobierno posible es sobre lo que está dentro, en las individualidades personales y comunitarias. Y se necesita mucha creatividad para evolucionar, para permanecer juntos, sabiendo que al sanarse internamente sanan el mundo, aunque sea un poquito.

Se necesita mucha compasión en el interior de cada ecolugar para observar cómo el mundo se desmorona y se autodestruye con el cambio climático, con el desempleo estructural potenciado por la inteligencia artificial, en las guerras por poder y dinero, en la seducción del poder autoritario. Son comunidades pacifistas, comprometidas con luchas sociales por la emancipación de los oprimidos en general y de la gran oprimida por el sistema: la Naturaleza y su fibra femenina, dadora de vida. Entre pacificar y combatir, la filosofía holística, cuántica y sistémica es amiga de la complejidad, y cada persona que elige construir un nuevo mundo es invitada todo el tiempo a salir de sus certezas y a abrazar lo contradictorio, lo complejo, lo inesperado.

Y este mundo exterior a veces mira a las comunidades con desconfianza y muchas veces las combate ferozmente. Son ejemplos subversivos en todos los sentidos de la palabra: rompen tabúes, incomodan, hacen que las personas se cuestionen. Las comunidades alternativas se defienden, pero buscan brechas de aproximación con su entorno. Al construir alianzas con sectores más progresistas y con actores sociales con quienes tienen afinidad, intentan no aislarse, incluso con tantas diferencias y tanto trabajo interno por hacer. No siempre lo logran, y muchas son criticadas por ser una “burbuja”. Tal vez muchas lo sean, pero hagamos justicia: equilibrar autenticidad y diplomacia con el viejo mundo es un desafío enorme. Que arroje la primera piedra quien crea que podría hacerlo sin dificultades…

Muchas comunidades viven hoy una nueva contradicción que difícilmente podrían haber previsto: los cuestionamientos de las nuevas generaciones a lo que fue creado por la generación anterior. El tiempo pasa, hijas e hijos crecen, personas jóvenes llegan a las comunidades, encantadas con la posibilidad de experimentar nuevos mundos. El hecho de que estas nuevas generaciones ya vivan en un universo social diferente —y no tengan que enfrentar el mundo partiendo de cero— las lleva a ver con mayor claridad las contradicciones de la generación anterior. Y son aún más exigentes en la demanda de coherencia, de profundización de la rebeldía original, en el enfrentamiento de nuevas contradicciones que van surgiendo a medida que se avanza. Pero la brecha generacional no es privilegio del viejo mundo: siempre existió y seguirá existiendo, pues cada generación enfrenta nuevos desafíos. Por eso la sabiduría ancestral de los pueblos originarios gestionaba la discontinuidad mediante rituales que honraban a la ancianidad y, al mismo tiempo, el impulso de la Vida que siempre busca renovarse.

En los tiempos actuales, las nuevas generaciones pueden ser crueles con las más antiguas, que se sienten sin fuerzas para avanzar al ritmo que desean los jóvenes. Quien se estructuró para tener una confianza infinita en el proyecto y persistir, sufre al ser cuestionado constantemente. Sin la mediación de la tradición ritual de los ritos de paso, el impulso de lo nuevo —que la comunidad necesita aprovechar para mantener viva la llama del proyecto inicial— puede llegar a ser destructivo o, al menos, causar mucha tristeza. Corresponde a la nueva generación reconocer el privilegio recibido de la construcción de quienes vinieron antes y saber esperar su tiempo, manteniendo su rol de impulsar la renovación, que inevitablemente llegará, pero siempre respetando y reverenciando a la generación anterior. Corresponde a la generación fundadora comprender que el sueño inicial solo se mantendrá vivo y con renovado ímpetu si las personas jóvenes se sienten parte y no rechazadas. Y si se convoca a los chamanes, a los pajés, (yachak taytas y mamas, pacos o yatiris) para ritualizar una transmisión sin rupturas, lo cual exige sabiduría de ambas generaciones.

 

Síntesis de lo que vimos en el “Nuevo Mundo”

La cultura sustentada en el tiempo se basa en la continuidad y en la innovación paulatina, es uno de los fundamentos de la tradición que ritualiza el pasaje o reconocimiento de la cultura construida en cada comunidad, y de cómo ésta se fundamenta en el pasado, en quienes vinieron antes y son guardianes del propósito original, que se renovará en las nuevas generaciones. Queremos destacar aquí algunas constantes culturales que observamos en estos ecolugares que, aun siendo increíblemente diversos, recorren caminos semejantes. Vamos a jugar a hacer un recorrido por una comunidad regenerativa que sintetice todo lo que vimos, como una forma de honrar lo que fue construido y de agradecer concretamente a sus fundadoras y fundadores. Esperamos que este paseo por el Nuevo Mundo que conocimos pueda servir para estimular a las personas a transformar a ellas mismas y a su propio entorno. Ese es el objetivo de todo el proyecto “Visitando el Nuevo Mundo”. Pero quizá una visión amplia de lo que ya se realizó también pueda aquietar la impaciencia juvenil frente a los cambios lentos en las comunidades en las que viven. Sería maravilloso, asimismo, que este texto pudiera, en algunos casos, aliviar la aflicción de las personas mayores ante la impaciencia de la juventud que las critica tras una vida tan ardua de intentos por acertar.

Lo primero que se ve al aproximarse a una comunidad alternativa es la exuberancia de la Naturaleza. En muchos casos, las y los pioneros, tras décadas de trabajo, transformaron un desierto en bosque, como en la experiencia de Auroville (India). Lo que se observa por todas partes es que la biodiversidad prospera, las áreas de bosque aumentan, se establecen áreas naturales intactas, el agua se multiplica y el aire es puro, incluso en comunidades urbanas como la Ecovilla María (Brasil) o Christiania (Dinamarca). Esto es resultado de una cultura de la regeneración, constante en todos los ecolugares que visitamos. La reconexión con la Madre Tierra, clave para superar el gran desafío humano actual de proteger la Vida, es asumida con firmeza en la vida cotidiana, sin vacilaciones. Son las simples decisiones diarias de alimentación, consumo y gestión de residuos de las comunidades las que sostienen estos resultados.

Vimos que cada ecolugar encontró su propio camino para expulsar la química que mata el suelo y volver a poner los residuos de la vida cotidiana al servicio de su nutrición. La permacultura, o cultura de la permanencia, tan presente en Crystal Waters (Australia), que restablece ciclos y observa el todo, es muy utilizada y promovida, por ejemplo, a través de la gestión de los recursos naturales, la bioconstrucción, la instalación de sanitarios secos, diversas formas de compostaje y reciclaje, e incluso la reinterpretación de los modos indígenas amazónicos de producir la fértil Terra Preta, como en el Sítio do Futuro (Brasil). La producción de alimentos, que en mayor o menor escala está presente en todas las comunidades, se realiza de forma orgánica y, en la Chacra Rizoma (Argentina), es la principal fuente de ingresos de las y los participantes, o el principal vínculo comunitario, como en Chant des Cailles (Bélgica). Las agroforestas con variada producción de hortalizas, frutas y hierbas son muy comunes, como en la encantadora Ferme du Bec Hellouin (Francia) o en la Ecovilla del Altiplano (Brasil). Esta última estableció también, como en otros casos, una alianza con las y los compradores directos de los productos, en un sistema denominado CSA, Comunidad que Sustenta la Agricultura.

En esta regeneración de los biomas originales, las comunidades encontraron formas de acumular y producir más agua y de purificar las aguas utilizadas, como en Findhorn (Escocia). Plantan, cuidan, crean lagos increíbles como en Tamera (Portugal), zanjas de conducción del agua para que esta permanezca en el terreno, construyen reservorios, protegen los manantiales, como en Flor de Ibez (Brasil). Las especies nativas son priorizadas en la reforestación, se implementan viveros, como en el Instituto Terra (Brasil), y hay jardines por todas partes, como en Eco Truly Park (Perú). Al igual que los pueblos ancestrales que visitamos (mapuches en la Patagonia argentina y Paiter Suruí en la Amazonía brasileña), las personas que sostuvieron esta regeneración en las eco-villas perciben que la Naturaleza es sagrada, que nosotros somos la Naturaleza. Esta percepción es la fuente de la sanación ambiental (“el futuro es ancestral, o no será”, como dice el autor indígena brasileño Ailton Krenak) y es llevada a la práctica de forma consistente por las comunidades alternativas. Corresponde a la juventud que disfruta de este ambiente regenerado comprometerse a ampliar, profundizar y difundir ampliamente este logro por el mundo.

La segunda gran diferencia respecto del viejo mundo individualista, al acercarnos a las comunidades alternativas, es la presencia de un verdadero sentido de comunidad, manifestado principalmente en los espacios colectivos (de convivencia, residencia, trabajo, cultura, alimentación, democracia). En Longo Mai (Francia), incluso la economía es compartida y sorprende por la longevidad y el profundo compromiso de las y los participantes con la distribución total de los recursos. Existen infraestructuras técnicas comunitarias, en la mayoría de los casos realizadas de formas mucho más ecológicas que las tradicionales: instalaciones de energía (solar, eólica, mini centrales hidroeléctricas, geotermia); caminos de terro-cemento, bloques articulados, como en el complejo de Eco-villas de Cafuringa (Brasil); gestión propia del agua sin química, con amplia recolección de agua de lluvia, captación de manantiales y reservorios que permiten enfrentar los períodos de sequía, como en la eco-villa Alto Lindo (Brasil). La novedad más reciente es la producción de combustibles ecológicos, como un proceso incipiente que puede liberar a las comunidades del viejo mundo del petróleo (Auroville – India, y Sítio do Futuro – Brasil).

Las cocinas comunitarias y los comedores son omnipresentes. La gran mayoría de las eco-villas son vegetarianas, reflejando su compromiso con el medio ambiente y la compasión hacia los animales. Existen diferentes formas de gestión de las cocinas, pero en la mayoría hay una distribución de tareas en la que las personas de la comunidad se turnan para producir una excelente comida orgánica, como en Zegg (Alemania), con muchos insumos de producción propia. Los comedores son puntos de encuentro y convivencia que refuerzan el sentido de vivir juntos, y la comida compartida de alta calidad alimenta el alma y reduce el costo de vida de todas las personas. Es difícil destacar una sola cocina comunitaria, ya que todas son conmovedoras; por ello mencionaremos la más grande de todas las que vimos, la de Auroville (India), que puede llegar a servir 2.000 comidas al día, y la más pintoresca, una cocina al aire libre que sirve en verano a la comunidad de Sainte Camelle (Francia).

Son muy comunes los espacios colectivos de producción con herramientas, equipos e insumos de propiedad comunitaria. La producción de bienes depende de la vocación económica de la ecovilla: hay artesanías diversas, pequeña agroindustria —por ejemplo aceite, quesos y pan integral, como en Los Portales (España)—, producción de medicamentos y cosméticos con insumos locales, como en Chambalabamba (Ecuador), producción de miel, mermeladas, congelado o secado de frutas, como en Permatopia (Dinamarca), pequeña industria basada en el reciclaje de metales, como en Songai (Benín), y una gran diversidad productiva destinada a la venta externa. La producción para el autoconsumo, más allá de los alimentos, es muy común, así como la recuperación de objetos. Hay talleres de carpintería para fabricar y reparar muebles, talleres mecánicos (especialmente de bicicletas), pequeña metalurgia y depósitos para el intercambio de bienes usados. Con esta producción colectiva, las comunidades buscan ser lo más autónomas posible, generar ingresos, reducir costos y mantener un bajo consumo.

El arte, la cultura y la formación constituyen el tercer gran destaque de las eco-villas,   que a diferencia del viejo mundo que prioriza el consumo de bienes materiales. Muchas comunidades tienen como principal fuente de ingresos los cursos relacionados con sus formas de vida: permacultura, diversas técnicas de gobernanza comunitaria, bioconstrucción, terapias alternativas y vivencias que integran muchas de estas prácticas. En Glarisegg (Suiza) existe un edificio muy bien equipado para la formación, con amplias salas de clase; en Piracanga (Brasil) hay un parque de hospedaje tropical muy bello y bien construido para las y los participantes de los cursos; en el campamento Contestado del MST (Brasil) funciona una escuela internacional de Agroecología.

La infraestructura cultural llama la atención en comunidades que a veces no llegan a los 100 habitantes y cuentan con espacios capaces de recibir a cientos de personas. Es el caso de la Fazenda Plenitude (Brasil), Matavenero (España) y Chambalabamba (Ecuador), donde un teatro al aire libre es el punto central de una comunidad originalmente constituida por artistas. Las presentaciones artísticas, generalmente gratuitas, atraen a mucha gente de fuera en grandes espacios como en Auroville (India) y Findhorn (Escocia). El arte está presente en todos los ecolugares visitados: en Arca Verde (Brasil), la belleza se manifiesta desde la bioarquitectura de las viviendas y espacios colectivos hasta la señalización de la ecovilla; en Damanhur (Italia), el Templo subterráneo de la Humanidad impresiona por su belleza y grandiosidad; en El Nagual (Brasil), el conjunto de mosaicos deja una huella alegre en la memoria. Las infraestructuras para fiestas, como en Tamera y Zegg, muestran el deseo de celebrar la vida, bailar, dar espacio al coqueteo y nutrir la alegría de estar juntos. La plaza musical de Crystal Waters (Australia), con sus enormes instrumentos musicales disponibles para quien quiera tocarlos, es otro recuerdo inolvidable del Nuevo Mundo, al igual que la organización de residencias artísticas para estimular un arte conectado con la regeneración de la Naturaleza, ofrecidas en Terra Una (Brasil).

La dimensión del bajo consumo es el cuarto destaque que convierte a estos espacios visitados en un “Nuevo Mundo”. Consumir poco no está estrictamente vinculado a la restricción financiera; es una elección ideológica orientada a buscar una sobriedad feliz, que se manifiesta en los espacios, las construcciones, la forma de vestir, entre otros aspectos. Para reducir la huella ecológica comunitaria —es decir, la marca que las personas dejan en el mundo a través de su estilo de vida— se utilizan diversas técnicas. Muchos equipos son de propiedad colectiva y existen servicios compartidos, como lavanderías comunitarias, baños y saunas de uso público, y los ya mencionados comedores. El intercambio de bienes usados es también constante y, en muchas eco-villas, existen incluso “tiendas” específicas para ello, donde los objetos de uso poco frecuente (ropa, electrodomésticos, muebles, utensilios) se colocan en un espacio cuidado por la comunidad para que quienes los necesiten puedan tomarlos gratuitamente.

El quinto tema que se destaca es la cultura de lo femenino y el desarrollo de una espiritualidad laica. Las formas en que cada comunidad busca superar el patriarcado son variadas: políticas, artísticas, sexuales, económicas, comportamentales y también espirituales. El hecho es que se vive en espacios con mucha mayor igualdad de género, donde las mujeres ocupan plenamente su lugar y donde generalmente son mayoría y tienen un peso político destacado. La dulzura masculina se está construyendo en estas experiencias como en pocos otros lugares de la Tierra, y allí los hombres lloran, abren su corazón, no sienten la necesidad de tener la última palabra ni de hablar más alto. Al encontrarse las fuerzas sagradas primordiales en un estado de mayor equilibrio, sin el dominio del Yang sobre el Yin, la multiplicidad de las elecciones afectivas se vuelve natural. Así florecen los comportamientos no binarios y la experimentación afectiva, emocional y sexual, como en Terramirim (Brasil). Este tema, tan querido por las nuevas generaciones, puede desarrollarse y superar ampliamente los logros de las generaciones anteriores.

Esta elección por una vida más interiorizada, tan propia de la fuerza Yin vinculada a lo femenino, hace que los espacios de cultivo de lo sagrado estén siempre presentes. Generalmente inmersos en la Naturaleza, como el templo chamánico al aire libre de Cabrum (Portugal), pero que también pueden ser espacios de gran impacto visual en la comunidad, como el Matrimandir en Auroville (India) o los templos en forma de “truly” en Eco Truly Park. Esta espiritualidad no religiosa, ecuménica e integradora es una poderosa expresión del cambio de visión de mundo, que percibe la realidad como materia y energía y valora la dimensión vibratoria de la existencia, incluidos los pensamientos, las emociones y la dimensión sutil de la Vida. Esta misma visión reconoce con claridad la interdependencia entre los seres humanos, entre estos y el resto de la Naturaleza, y la unidad de todo, aprendiendo poco a poco a percibir las complementariedades de los contrarios y a salir de la lógica de la separación.

El último tema a comentar, el sexto, es consecuencia de todo lo ya descrito y se refiere a la búsqueda de una vida en autogestión, a la conquista de una buena gobernanza colectiva. En todas las comunidades que visitamos presenciamos u oímos hablar de reuniones recientes que demuestran el compromiso de mantenerse y evolucionar juntas. En las comunidades siempre existen documentos construidos participativamente que sintetizan el proyecto, que han ido evolucionando a veces durante décadas, reflejando la historia colectiva y dando testimonio del esfuerzo por convivir de manera autogestionaria. En la infraestructura material se observa también el testimonio de inversiones colectivas exitosas realizadas a lo largo del tiempo.

Para que exista una gobernanza participativa, una de las características más importantes de las personas de estas comunidades se hace presente: el coraje de abrirse a la transformación personal para poder gestionar los conflictos. Para ello es fundamental el autoconocimiento y la capacidad de perdón, hacia uno mismo y hacia las demás personas. Esta premisa refleja el deseo de ayudar a la comunidad a superar malentendidos, impulsividades que pueden herir, movimientos egóicos… y así apaciguar divergencias aparentemente inconciliables y persistir en el proyecto. Así, si tuviéramos que elegir una sola imagen para expresar el Nuevo Mundo que visitamos, sería el círculo comunitario de diálogo, al aire libre o en un auditorio, en sus momentos rituales, en votaciones o en la escucha profunda de otra persona. Allí se juega el destino comunitario, junto con los miles de acciones cotidianas que construyen las realizaciones que tuvimos el placer de visitar.

 

 (Traducción del original portugués al castellano realizada por Fernando Rosero Garcés, ESI Abya Yala).

 

Deboraemerson


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